Uwottüja

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Este TEC, que cubre gran parte del territorio ancestral del Pueblo Uwottüja, se encuentra ubicado al extremo Sur de Venezuela y se extiende al departamento del Vichada en Colombia, entre los ríos Vichada y Guaviare. Se trata un corredor biocultural y ecosistémico que garantiza el equilibrio y la salud de la Amazonía y, por ende, del bienestar de los pueblos indígenas que ancestralmente lo habitan y protegen a través de sus sistemas de conocimiento. Forma parte de las tierras emergidas más antiguas del mundo que datan del período precámbrico. Su nombre deriva del pueblo indígena Uwottüja, más conocidos en la literatura antropológica como el Pueblo Piaroa. Uwottüja, nombre en el que prefiere ser llamado este Pueblo, se traduce como “los dueños de la selva, gente pacífica, sabios y depositarios de los conocimientos colectivos y pensamientos ancestrales”.

Ecosistémico

Este TEC, por su ubicación geográfica y el estado de sus bosques, presenta un núcleo de conservación que interconecta las zonas de los macizos montañosos del Cuao-Sipapo-Paraka, hasta las zonas de planicie de las riberas del Orinoco, consolidando un continuo boscoso entre Venezuela y Colombia en el que existe un desplazamiento permanente y migración de especies e intercambio genético que va desde las selvas de montaña en los altos Tepuyes, bajando a bosques inundables, chorros, lagos, bosques de galería, sabanas naturales y lajas. De igual modo, destaca en este TEC la altísima conectividad fluvial, la cual se constituye como vías de comunicación e interconexión entre las comunidades y las diversas especies de plantas y animales.


En este TEC convergen áreas naturales protegidas o denominadas Áreas Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE) que garantizan la protección e interconectividad de todo el paisaje ecológico, entre las cuales destacan por el lado venezolano: la Reserva Forestal Sipapo con una superficie de 12.155 km2, el Monumento Natural Cerro Autana con una altura de 1250 m, el cual se extiende por 2.250 m en su eje mayor con orientación norte-sur, y 400 m de ancho, el Monumento Natural Cuao-Sipapo y Cerro Moriche, dentro de un cuadrilátero que abarca 1.120.000 ha, delimitadas por una poligonal que también abarca el Cerro Autana; y por el lado colombiano el resguardo Selva de Mataven con más de 1,8 millones de hectáreas, el Parque Nacional Natural Punawai de 1.098.410 hectáreas, la reserva de la biosfera El Tuparro 548.000 hectáreas; y la reserva y área Ramsar del río Bita por el lado colombiano (824.500 hectáreas).

Social: mapeo de actores

Entre los actores presentes en este TEC destacan por el pueblo Uwottüja en territorio Venezolano, la organización indígena de base del pueblo Uwottüja del Sipapo, Opius, fundada en 1986, que guiada por el Consejo de Ancianos, promueve experiencias de protección territorial y de fortalecimiento de la gobernanza indígena que han incidido en la pervivencia cultural y social de los diversos pueblos que comparten este territorio, así como a la salud del territorio al que denominan Teärime Siri´koy Aerime Suititi. A su vez está la organización de mujeres indígenas del Autana OMIDA, constituida legalmente en el año 2007, dedicada a la defensa y promoción de los derechos específicos de los pueblos indígenas y promueve la participación activa de las mujeres mediante el desarrollo de proyectos productivos sostenibles de economía indígena tradicional y ancestral, y de innovación, que a su vez, impulsan la identidad cultural de los pueblos y comunidades indígenas, y la Asociación Civil de Caño Grulla ASOCCGRU, instancia organizativa de la comunidad de Caño Grulla del Orinoco Medio. Otro actor importante es la Organización Regional de los Pueblos Indígenas del estado Amazonas, ORPIA, la cual es la organización paraguas que agrupa y articula a las organizaciones de los más de 21 pueblos indígenas del Estado Amazonas en Venezuela.


En el lado colombiano del TEC, el territorio del pueblo Piaroa (Uwottüja) se caracteriza por una sólida articulación entre comunidades indígenas, organizaciones locales y aliados institucionales que impulsan la gestión integral del territorio, la protección de la biodiversidad y la conservación de la conectividad ecológica. El pueblo Piaroa habita principalmente en el Resguardo Selva de Matavén, junto con otros pueblos indígenas —Piapoco, Curripaco, Cubeo, Puinave y Sikuani—, en un territorio de más de 1,8 millones de hectáreas reconocido por su alta diversidad biológica y cultural, y por su papel estratégico en la conectividad entre la Orinoquía y la Amazonía colombiana.


Entre los principales actores organizativos se destaca la Asociación de Autoridades Tradicionales y Cabildos Indígenas del Resguardo Selva de Matavén (ACATISEMA), que ejerce la representación política y el gobierno propio en el territorio, promoviendo el control y la planificación autónoma, el fortalecimiento cultural y la defensa de los derechos colectivos.


Todas estas organizaciones avanzan de manera articulada con un propósito en común y es promover la protección territorial y la gobernanza indígena, para garantizar la salud de la Amazonía. En este hacer conjunto durante dos décadas, se han desarrollado herramientas interculturales a fin de impulsar el diálogo con la participación protagónica del pueblo Uwottüja con todos los niveles de actuación de la administración pública, así como en actividades frente a particulares como son Protocolo de Consulta Previa, Libre e Informada, Cartografía de Lugares Sagrados y Plan de Vida.

Cultural

Este contínuo boscoso es también el territorio que da vida-sustenta el corredor biocultural entre el territorio Uwöttüja del Sipapo en Venezuela y las 12 comunidades Uwöttüja en Colombia que migraron desde Venezuela a fines del siglo XIX y que se encuentran asentadas en las cuencas bajas de los ríos Vichada, Tuparro, Tomo, Zamal, Matavi y Ajota, las cuales comparten estrechos lazos familiares, culturales, sociales, históricos y espirituales.


El territorio ancestral de los Uwottüja, así como sus principales lugares sagrados se encuentran en Venezuela, y es compartido por los pueblos indígenas Jivi, Arawako, Panare, Mako y Yabarana, así como con población criolla y campesina, lo que le otorga una gran riqueza y diversidad humana, cultural y espiritual que hace posible la conformación de un corredor biocultural de gran relevancia. Importante mencionar que este TEC cuenta con familias y comunidades en aislamiento voluntario, las cuales habitan en las serranías de los ríos Autana, Sipapo, Cuao, y Guayapo, y cuya existencia aún no ha sido reconocida por el Estado Venezolano, lo que plantea una gran situación de vulnerabilidad, dado que no se cuenta con políticas públicas que garanticen su protección.


El territorio Uwottüja representa un eje vital de conectividad biocultural en la cuenca del Orinoco. Su experiencia de autogobierno, conservación y economía propia refuerza la visión compartida de una Amazonía viva, gestionada desde los saberes y derechos de los pueblos indígenas que la habitan.

Amenazas

En el territorio ancestral del pueblo Uwottüja se presentan diversas presiones y problemáticas que afectan tanto sus formas de vida tradicionales como la integridad del entorno natural. La presencia de terceros vinculados a actividades extractivistas ha generado impactos significativos en la organización comunitaria y en la vida cotidiana de las familias indígenas, además de aumentar su vulnerabilidad epidemiológica.


Los cambios en las prácticas tradicionales, especialmente en los sistemas alimentarios, se evidencian en la creciente incorporación de alimentos procesados, lo que ha derivado en la aparición de enfermedades antes poco comunes en la población. A ello se suma la destrucción de hábitats naturales causada por la minería, cuyas consecuencias más visibles son la deforestación y la contaminación de los ríos.


También se observa el desarrollo de iniciativas turísticas privadas que promueven el uso y disfrute de espacios sagrados sin consulta previa a las autoridades tradicionales ni procesos de concertación con las comunidades. La presencia de grupos armados irregulares incrementa el riesgo y la inseguridad en la zona, mientras que las migraciones de una parte importante de la población hacia áreas con mayor acceso a bienes y servicios —particularmente cerca de Puerto Ayacucho, capital del estado Amazonas— generan transformaciones socioculturales profundas.


Finalmente, demoras en el reconocimiento oficial del territorio Uwottüja por parte del Estado venezolano limitan la garantía plena de sus derechos territoriales y de autogobierno.