
La COP30 tendrá lugar en una Amazonía fragmentada
Con motivo de la 16º edición de la Conferencia de las Partes sobre Biodiversidad (COP16), que tuvo lugar en Cali (Colombia) el año pasado, la Alianza NorAmazónica (ANA) y la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG), desarrollaron un estudio de manera conjunta que analiza la pérdida de conectividad ecológica a nivel panamazónico entre 1985 y 2022. Las cifras son contundentes: al año 2022, el 23% de la Amazonía había perdido completamente su conectividad ecológica, mientras que un 13% adicional presentó una degradación en esta condición.

Hasta el momento las discusiones climáticas se han enfocado principalmente en las metas relacionadas con las emisiones de dióxido de carbono de cada país, las cuales se derivan del sector industrial a nivel global y los cambios de usos de suelo para fines comerciales en la Amazonía. Como explica Adriana Rojas, especialista en Sistemas de Información Geográfica y líder de la unidad de análisis ANA-RAISG, el análisis sobre el estado de la conectividad biológica, más allá de cuantificar hectáreas de vegetación natural perdidas, “permite comprender dónde se están perdiendo, qué moviliza esa pérdida y sus consecuencias en la regulación hidrográfica y climática. Además, da pistas para establecer otro tipo de estrategias y plantea una zonificación desde la perspectiva de conectividad”.
Uno de los impactos más evidentes de la pérdida de conectividad ecológica es que muchas especies animales ven limitada su capacidad de desplazarse por el territorio, lo que dificulta su acceso al alimento, su reproducción y migración. Esto, a su vez, tiene consecuencias en la dispersión de semillas, por la estrecha relación entre especies vegetales y animales. En un efecto dominó, se reduce el flujo genético de las poblaciones, afectando el sostenimiento de la biodiversidad y disminuyendo la resiliencia de los ecosistemas y perdiendo su capacidad de regular los sistemas de soporte de la vida (también llamados servicios ecosistémicos) como la temperatura, el ciclo del agua, la cantidad de carbono en la atmósfera e inclusive la calidad del aire.
En medio del abanico de acciones urgentes que deben tomarse para revertir el riesgo de que la Amazonía llegue a su punto de no retorno, y pierda su capacidad de regular el ciclo hídrico y la temperatura global, es necesario que la perspectiva de conectividad sea un criterio a tener en cuenta en la toma de decisiones climáticas.
Con este propósito, ANA y RAISG se unieron con la Alianza Aguas Amazónicas y el Panel Científico por la Amazonia(SPA) para ofrecer información robusta que impulse la perspectiva de la conectividad entre tomadores de decisión. Esta coalición de redes amazónicas ofrece una caja de herramientas con reportes e informes que se complementan entre sí, presentando una mirada integral desde las diferentes dimensiones de la conectividad: ecosistémica, hidroclimática, hidrológica, social, cultural y económica.
Esta coalición de redes amazónicas ofrece una caja de herramientas.