


Cerca del 50% de esta región se encuentra bajo alguna figura de protección: Áreas Naturales Protegidas y Territorios o Tierras Indígenas que garantizan una inmensa diversidad biológica y cultural.
Gracias al buen estado de los bosques, aquí se origina el río volador de mayor caudal del continente, que abastece de agua a ciudades y campos agrícolas en la cordillera de los Andes, e influye en los patrones de lluvia de toda América.


Las lluvias que viajan a través de nubes que hidratan el continente americano dependen de los ‘ríos voladores’, o flujos de humedad, que se originan por la capacidad de los bosques saludables de absorber y liberar agua a la atmósfera, y se movilizan gracias a la relación entre la selva amazónica, el océano Atlántico y la cordillera de los Andes.

Los árboles de la selva, a través de la evapotranspiración, hacen que circule vapor en grandes cantidades.
Este vapor se suma al proveniente del Océano Atlántico, produciendo el flujo de humedad que se de humedad que se conoce como ríos voladores
Estos ríos atmosféricos distribuyen agua hasta los Andes, influyendo en patrones de lluvia en lugares tan distantes como la cuenca del río de la Plata y el suroeste de Estados Unidos.

Diariamente, los ríos voladores de la selva amazónica transportan 20.000 millones de toneladas métricas de agua que abastecen las ciudades andinas y regulan los patrones de lluvia de todo el continente.
17.000 millones de toneladas de agua retornan al Atlántico, a través de los ríos terrestres que nacen en la cordillera de los Andes, y otras 3.000 se distribuyen a través de la atmósfera por el continente.